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FanFic~ Zealous Romance O2


Zealous romance- 2 “Blanco o Negro”

 

-Quedate a cenar.. - Le encantaba dar ordenes, no preguntaba si queria.- Cuando vaya a salir te acerco.- No alzo la voz en ninguna de las ocasiones, eran mas bien murmuras, con una ligera sonrisa dibujada en sus hermosos labios.
-Si es una molestia mejor me voy a casa.
-En absoluto, es una invitacion.- Si me lo pedia de esa forma...
-Tu ganas.- Volvio a mostrarse simpatico y me dejo apreciar su preciosa sonrisa.
-Sabes pareces muy testaruda, pero es facil convencerte.- Si el lo dice, no me conoce.- Ven, sigueme.- Yo como si fuese su perrito faldero lo segui, y esta vez fui yo quien se deleito con su trasero, el lo hizo antes ahora era mi turno.
- ¿Que le gusta a la moimoselle?- Dijo una vez que estabamos en la cocina, se coloco de espalda al marmol apoyando sus antebrazos, en ese momento le hubiera dicho que con el me conformaba para cenar, solo con verlo me senti como una adolescente.
-Lo cierto es que..- Hablaba despacio, estaba intentando guardarme su imagen en mi cabeza.- No tengo problemas, lo que tu quieras.
-Pues la verdad, no quiero presumir pero soy un experto en lo que a cocina francesa se refiere.- Dijo inflando su pecho y avanzando hacia mi peligrosamente intentando ponerme aun mas nerviosa, pero volvi a mi estado normal y retrocedi un paso.
-De acuerdo Nicholas.- Rio con su habitual risa picara.- Sorprendeme.
-¡Una quiche correine para la señorita!- No pude evitar reirme sonoramente por su reaccion, solo le faltaba el gorrito de cocinero.- Me gusta tu risa ¿Por que no ries mas a menudo?
-Tu me quitas la risa Nick
-Y te la doy.- Eso era cierto.

Me deleitaba verlo cocinar al ritmo de Eric Clapton, le gustaba la buena musica y eso era buena señal. La cebolla la picaba como un experto en la materia, y me conmovio ver como salian algunas lagrimas de sus ojos por cortarla de cierta manera logre conmoverme, tal vez solo lo veria llorar de esta manera, pero cuando la echo a la sarten, unas cuantas gotas de aceite hirviendo le saltaron hacia su fina camiseta provocando que gritara de escozor y quemor. Apago rapidamente el fuego y se quito la prenda.
-¡Quema, quema quema!- Repetia eso mismo una y otra vez limpiandose el pecho con la camiseta que se habia quitado, como un rayo me dirigi al baño para coger el botiquin.
-¡Nick sientate el en sofa! -Le grite desde el pasillo. Cuando llegue, a pesar de que mi deber era actuar de la forma mas veloz posible, al llegar al salon pude apreciar un cuadro para pintar y no olvidar. El causante de mis aspirinas, estaba sentado en el sofa, con la espalda hacia atras, respirando agitadamente y a mas sin su camisa blanca. Su torso, contrayendose y expandiendose con tal rapidez me dejo unos segundos anonadada. Fueron sus gritos lo que
me despertaron.

-¡Quema mucho!- Recupere la velocidad que habia perdido y me arrodille delante suyo. Tenia cuatro quemaduras como garbanzos.
-Esa camisa, era muy fina.- Lo regañe, mientras iba untando las yemas de los dedos con la pomada que aplicaria en sus quemaduras. Abri un poco sus piernas y arrodillada frente suyo, entre ellas, llegaba perfectamente a mis manos.
Me temblaba el pulso, en el momento que toque su epidermis el temblor se acentuo aun mas. Levante mi vista para ver como su expresion poco a poco iba tranquilizandose. Tres de las quemaduras estaban en sus abdominales, pero me deleite con una ultima situado tan solo unos pocos centimetros debajo de su pezon. El ya se encontraba sereno y tranquilo, desde mi punto de vista me habia relajado poniendo pomada, pero el tacto de su piel tersa y palida era adictivo. Tape el tubo y lo deje en la mesita que se encontraba tras de mi. Sin motivo alguno, solo guiada por el mismo deseo volvi a pasar mis manos por su piel, ahora sus marcas menos enrojecidas. Y mis extremidades, lejos de obedecerme y alejarse de su piel, mas bien dejaron atras las quemaduras y empezaron a disfrutar del tacto, el mejor sentido de la humanidad.
Ahora acariciaba toda la piel de su torso con la yema de mis traviesos dedos. Pude apreciar como la parte mas delicada de sus pectorales se volvian sensibles a mis roces. Nuestras miradas se cruzaron a proposito, estaba tan o mas nerviosa que una quinceañera en su primera vez, pero era culpa suya, solo suya. Habia inspeccionado cada uno de mis movimientos sin interrumpirme, eso significaba que lejos de molestarle, le agradaban.
Tal vez deberia haberme detenido, pero no lo hice, levante mi trasero que estaba sobre mis talones, logrando incorporarme un poco. De nuevo mire su rostro, su mirada barajaba entre el agradecimiento con curiosidad, con sus cejas levemente levantadas y ni siquiera parpadeaba, el, se dejaba hacer. Por lo tanto comencd con una tarea muy entretenida, repartia besos encima de sus heridas ahora menos hinchadas, el misterio del sabor de su piel hizo que me descarrilara de las zonas afectadas, esta vez por plena curiosidad y deseo. Por ultima vez pase mis manos por sus costados, mi intencion era levantarme, su reaccion me sorprendio: Logro alzarme y sentarme encima suya con sus piernas entre las mias. Iba a desfallecer, lo prometo. Sus labios se acercaron a mi oido, susurrando armoniosamente.
-Esos besos resultaron mas que la pomada.- Logre ruborizarme y agache mi cabeza.- Creeme.- Levanto con su dedo mi menton e hizo que lo mirara a los ojos.

Sus manos acariciaban mis muslos pasando por el interior y el exterior de ellos, impartia algunos besos en mi cuello, muy dulces de cierto modo. Senti como sus manos pasaban unos segundos por mi trasero al encontrarse en su recorrido, las subio por mi espalda; iba a besarme, lo supe cuando nuestros labios estaban casi rozandose. En el momento que ya comenzaba a cerrar los ojos una vibracion extraña hizo sobresaltarme, su telefono movil. Sali de encima suyo y volvi a guardar el botiquin en su lugar, “involuntariamente” escuche la conversacion.
-¡Samanta ¿Que quieres?!- Sonaba muy impertinente, si se comportaba asi con todas su chicas realmente no entiendo como tiene a tantas. -¡Si, si y si! ¿Me molestas para esto?- Colgo, lo se porque oi como resonaba el aparato contra el suelo y un bufido de su parte.

Hubiera sido, tal vez, una noche lujuriosa si “Samanta” no hubiese interrumpido, estaba muy segura. Entonces, ahora no me encontraria dirigiendome hacia mi apartamento con un acompañante tan seximente vestido y yo resignada a pasar una noche sola. La proxima vez desconectare su telefono.
-Gracias por todo Jelly.- Paro el coche en frente de mi casa, sonreia mientras hablaba , eso era buena señal.
-Gracias a ti, la cena estaba riquisima.- En verdad era un muy buen cocinero, otro punto a su favor.- Per la proxima vez utiliza ropa menos provocadora para cocinar.- Sorprendido ante mi actuar le plante un beso en su alunarada mejilla. Sali del coche muy felizmente, esa noche no lloveria. Cuando quedaban a penas dos pasos para llegar a la porteria gire sobre mis talones y ofreciendole una sonrisa le guiñe un ojo, mi gesto preferido, lo queria provocar y lo queria para mi sola. Sabia que si en ese momento lo hubiese invitado a subir, su respuesta sería un si. Yo no seria como todas sus amantes, yo tenia prioridades, por ejemplo mi trabajo.
A toda esta reflexion, me dormi intentando no pensar en sus caricias y en el Nicholas dulce y divertido que mostraba en sus cambios de humor. Me parecia un chico interesante, lo queria conocer; saber como era el realmente. Eso era todo un reto mientras yo misma desconocia mis inseguridades, sobretodo, desconocia lo que sentia por el. Me esperaban unos largos dias de descubrimientos morales.

Me encontraba en mi oficina y el trabajo me consumia. Esperaba exasperadamente el momento en que llegara mi hora libre, hoy habia reunion. Esa semana estrenabamos una campaña a nivel mundial.
Estaba feliz, segun el señor George, yo junto con Nick formabamos un gran equipo. Con Nick las cosas iban de maravilla, era la primera persona con la que podia ser yo misma, el era feliz molestandome y mostrando sus lados bipolares, durante esa semana pude conocerlo mejor.
-Jelly..- Asomaba la cabecita por la puerda de mis despacho.- Vamos a comer.
-Si, ya voy.- No aprende a preguntar.- Recojo y bajo
-¿En que trabajas?- Rapido como una gacela, se habia colocado detras de mi y me hablaba al oido. Lo hacia a proposito, el perfume que llevaba era uno de mis favoritos.
-Lo que me pediste ayer, los videos de animacion.- Estaba muy nerviosa, y no podia hablar rapido.
-Esta muy bien, pero ahora... -El solito giro la silla de trabajo, para colocarme frente a frente. Tan cerca, que se permitio el lujo de provocarme susurrando.- Vamos a comer.- Dijo encima de boca. Si sigo tratando tanto con este hombre, y conteniendome al final necesitare un marcapasos.
-Bien... yo, yo ahora...
-¿Nerviosa?- No, eso nunca. Cero debilidades en mi apariencia, por favor.
-Nicholas.- Enfatice su nombre.- No empieces, y es una orden.
-Uuh- Dijo simulando miedo, aun sin apartarse y riendose a carcajadas.- Me has llamado Nicholas.- Imito mi voz de muy mala manera y yo empeore mi expresion.- Tienes hambre y eso te pone de mal humor.- Odiaba que haya llegado a conocerme tan bien en tan solo una semana. Al fin su condena acabo y se aparto.
-Vale señor sabelotodo, tengo hambre.- Bufe cansada, hoy nos esperaba un largo dia.
-Ya somos dos, vamos Jelly yo invito.- Lo mire extrañada de que no fuera a comer con alguna de sus “amigas”, como siempre no era una pregunta.

Nick era un buen hombre y muy aplicado en su trabajo, pero un mujeriego acabado. Cuando nos dirigimos al ascensor, esta vez Amanda no se encontraba en el, pero si la famosa Samanta que nos interrumpio. ¡Que grata sorpresa!
-Hola Nicky –no entendía la razón de porque yo siempre debía presenciar esa clase de escenas, iba a girarme para no ver esta vez la situación con tal lujo detalles como la primera vez, pero me detuve cuando él ni siquiera le respondió. -- - ¿Que haremos hoy?- Inquirio algo nerviosa -¿Repetiremos lo de la semana pasada?- Se habia acomodado el pelo intentado no parecer insegura, calmando sus notables nervios. Perfecto fisico pero mas pesada.- ¿Comemos?- Volvio a intentarlo.
-Tengo planes.- Por fin se digno a hablar y le sonrio educadamente, aunque me miro a mi, de manera que logro alegrar mi rostro haciendo que me sintiera especial, no otra chica facil en proceso de seducir.
-Ah, entiendo.- Ahora la rubia desprendia mal humor, dirigio su mirada hacia mi persona de la manera mas despreciable, como si tuviese la peste.- ¿Te ha llevado ya a la cama no?
-¿Disculpa?- Exprese, muy ofendida y Nick no se bien por que razon me envolvio por la cintura.- Me confundes con las de tu calaña, chicas que se venden en un mercadillo. Yo no soy asi.
-Niña sus trucos no cambian.- Ahora se hacia la que no le importaba nada, mirando sus uñas.- Pasas una noche inolvidable con el, pero cuando te levantas no esta, mas tarde descubres que tiene una coleccion de mujeres.- Lo fulmino con la mirada, mi compañero no la ataco verbalmente, ni se movio, solo mantenía su rostro sereno.
-No tienes dignidad Samanta.- Intervene-  Mirate.- Dije totalmente convencida y con desprecio hacia ella.- Pareces desesperada por unas cuantas embestidas ¿Te inyectas hormonas?- Pregunte como si tuviera interes.- Ah, no hormonas no, pero veo un par de saquitos de silicona, sin ofender eh... Solo es la pura verdad.- Mi comentario hizo que Nick soltara alguna risita, no estaba bien reirse de una mujer, pero era alguien que me habia tratado como una cualquiera.
-¡No sabes de lo que hablas!- Ahora si parecia al borde de un ataque de nervios.- Seguro que dentro de cinco minutos estas con el en su cama, o incluso en su despacho!- Oh dios mio, la rubia iba a llorar.
-Samanta.- Intervino Nick con su habitual tranquilidad, lo que hizo que me sobresaltara, no esperaba que fuese a hablar.- No sabes de quien estas hablando -¿Me estaba defendiendo? Otra sonrisa para mi.- A parte, te dije que no habia ningun compromiso, y no te obligue. ¿Quien llamo a quien? Te lo recuerdo.- Ella habia llamado.
-¡Pero tu disfrutaste tanto como yo!- En verdad me daba pena que existiesen chicas como ella, pero Nick se lo habia dejado muy claro. Mire a mi acompañante con mi cara de “Te lo dije, alguien sentiria cosas”. Ella no se rindio y volvio a arremeter contra mi al borde de llanto -¡Pero ella es mas importante ¿no?! Claro, donde vas a comparar a la directora de diseño con la secretaria de George.- Aha!!, estaba celosa.

Continuara ...